Sin dudas que la noche del 24 de marzo del 2022, en Quilmes, no será una más en la vida del Rock Barrial. Porque, además del significativo recuerdo por el Golpe de Estado de 1976, Eli Suárez, de Los Gardelitos, armó una comunión perfecta entre algunos de los referentes de las bandas que marcaron una generación.
Desde que se anunció la fecha con la imagen de Patricio Santos Fontanet todo hacía suponer que el ex cantante de Callejeros iba a estar presente en la noche de Quilmes. Sin embargo, no había una confirmación oficial, menos se podría imaginar que la mayoría de los integrantes de Don Osvaldo se sumarían a la vuelta de Los Gardelitos a Buenos Aires.
Volvió el viejo y querido rocanrol. Un 24 de marzo de 2022, @LosGardelitosOf tuvieron su noche épica en Quilmes. Más de 5.000 personas, en la primera de las dos fechas agotadas, presenciaron bajo la tormenta el show que tuvo a Patricio Fontanet y @DonOsvaldoOf de invitados. pic.twitter.com/l0A9xRQ486
— Bruno Larocca (@BrunoLarocca) March 25, 2022
Llegando a las 22hs, Eli Suárez y su nueva formación, con la vuelta de Jorge Rossi en bajo tras su paso por Intoxicados y Manto, comenzaron el repertorio para darle calor a una noche extremadamente fría. “Nadie cree en mi canción”, “Anabel” y “Amando a mi guitarra” encendieron a los fanáticos que en cada intervalo entonó el clásico “el que no salta es militar”.
Sobre el final de la noche y como anticipo de lo que será el 3 de abril en Baradero cuando Los Gardelitos abran el show de Don Osvaldo, el Pato Fontanet irrumpió en el Centenario de Quilmes para poner fin a la especulación de los 5000 presentes. “No puedo parar mi moto” y “Viejo y querido Rocanrol”, sonaron con una voz rabiosa y precisa en cada estrofa.
Luego sería el momento de presentar al resto de Don Osvaldo: Pedi, con pasado en Jóvenes Pordioseros, en guitarra, Dios en bajo y Lulú, Ojos Locos, en batería. Además, se sumó Marcos de La 25 en los coros. Juntos hicieron una versión de “Suerte” bajo una lluvia torrencial marcando un momento épico en la vida del Rock Barrial que sigue resistiendo el paso del tiempo.