El 29 de julio de 1966, docentes y estudiantes de la Universidad de Buenos Aires que reclamaban contra la intervención de las universidades nacionales -dispuesta por el Gobierno militar de Onganía- fueron reprimidos violentamente.
Hacia un mes que Juan Carlos Onganía había llegado a la presidencia de facto, tras derrocar al Gobierno democrático de Arturo Illia, cuando el 29 de julio de 1966 ordenó intervenir las universidades nacionales y anular el régimen de cogobierno que existía en cada una de ellas.

El 29 de julio de 1966 ordenó intervenir las universidades nacionales y anular el régimen de cogobierno que existía en cada una de ellas
Ante la resistencia de docentes, alumnos y graduados de las distintas facultades de la Universidad de Buenos Aires (UBA) por defender la independencia de las casas de estudio, la Policía Federal (intervenida por los militares) comenzó una brutal represión.

Cerca de 700 docentes renunciaron, fueron despedidos u obligados a exiliarse del país
El día después de “La Noche de los Bastones Largos”, como fue recordado ese día debido al tamaño de los palos con los que la policía les pegó a los manifestantes, las universidades vieron cómo los catedráticos dejaban sus cargos: cerca de 700 docentes renunciaron, fueron despedidos u obligados a exiliarse del país. La gran mayoría de ellos, siguieron de manera brillante su carrera en Chile, Venezuela, Puerto Rico, Canadá o Estados Unidos.

Fueron detenidas en total 400 personas y destruidos laboratorios y bibliotecas universitarias
La represión fue particularmente violenta en las facultades de Ciencias Exactas y Naturales y en la de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Fueron detenidas en total 400 personas y destruidos laboratorios y bibliotecas universitarias.